La triple discriminación que sufren las mujeres gitanas, como mujeres, como gitanas y como personas con dificultades económicas, hace que los programas específicos de intervención hacia estas mujeres que afrontan la violencia machista deban de hacerse de manera específica, atendiendo a sus necesidades particulares.

Pretendemos superar el silencio y la soledad que sufren las mujeres gitanas frente a esta grave problemática social y dotarlas de herramientas específicas para poder superar las diferentes situaciones que viven.

Trabajamos, desde parámetros culturales, para que las mujeres del Programa puedan comprender y asimilar la experiencia vivida a través de la escucha, la empatía, la sororidad y la comprensión, de tal manera que se desculpabilicen, no se sientan socialmente discriminadas y salgan re-fortalecidas de la situación a nivel personal y social.